Otra mirada de Londres

Carmen Sánchez-Dopico Martín
Descubre otra manera de ver Londres a través de este reportaje fotográfico, desde el barrio de Camden town hasta el Big ben. Encuentra la réplica del barco insignia del almirante Nelson y aprecia la originalidad de un simple buzón.
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Green hace añicos el plan inglés

Inglaterra y Estados Unidos firmaron tablas en un debut mundialista que quedó marcado por el estrepitoso error del guardameta inglés Robert Green, que supuso el empate de los americanos. Anteriormente, Steven Gerrard había adelantado a los ingleses tras un grave error de la defensa yanqui. Al final, justo reparto de puntos.

Fabián Bouzas Pesqueira

 

Momento en el que al meta Robert Green se le escurre el cuero de las manos.

Debutaba Inglaterra en Sudáfrica, y el mundo esperaba expectante a ver a una de las selecciones candidatas para hacerse con el cetro mundial, sin embargo, no muchos contaban con el rival de los británicos, una selección estadounidense que cuenta con un equipo sólido como nunca lo han tenido, y que promete dar mucha guerra durante  la competición como ya lo hizo el verano pasado en la Copa Confederaciones.

El primer once de Capello en este mundial estuvo alterado por las dos principales bajas con las que contaba, a la ya sabida del central  Río Ferdinand se unió la del centrocampista del Manchester City Gareth Barry, en su lugar, el italiano colocó a Ledley King de central zurdo y a James Milner como centrocampista zurdo, dejando a la mítica y discutida pareja Gerrard y Lampard el timón del mediocampo. Por su parte, Bob Bradley dispuso un once netamente ofensivo con dos mediapuntas escorados a las bandas, Donovan y Dempsey y dos delanteros, el gran Altidore y Findley. Con todo esto, el partido se presentaba con los mimbres necesarios para  pasar dos horas de gran fútbol.

Y pronto se cumplieron los pronósticos, en el tercer minutos de juego un balón muerto en la zona de tres cuartos fue recogido por Heskey, quien con una gran maniobra cedió el balón a Gerrard, incomprensiblemente libre de marca, quien batió a Howard en el uno contra uno. Mazazo para los americanos e Inglaterra que hacía gala de su gran pegada, esa que le hace favorita en las quinielas para la victoria final. En los minutos siguientes, Inglaterra siguió controlando cómodamente el partido, siendo el dueño de la posesión y utilizando a Aaron Lennon y a Glen Johnson, el mejor de los ingleses, como puñales por una banda derecha que trajo de cabeza a los yanquis.

Pero como decíamos, esta selección estadounidense está hecha de otra pasta, y aunque posiblemente no lo sea, se comporta como una selección grande, y como tal se rehízo del tanto inicial y del dominio inglés, y comenzó a generar fútbol del bueno, y por consiguiente llegaron las ocasiones. Hasta en dos ocasiones avisó Jozy Altidore, ambas de cabeza pero sus remates se fueron lamiendo el palo izquierdo de Robert Green . Eso fue sólo el preludio de la acción clave del partido y posiblemente una de las imágenes del mundial.

Corría el minuto 40 de partido e Inglaterra había echado el freno al encuentro ante las embestidas del equipo de Bradley, aunque a pesar de las mismas, el  partido parecía estar controlado por el equipo de Capello. Sin embargo, todo se fue al traste cuando un inocente disparo del jugador del Fulham Clint Dempsey, sin peligro alguno,  lo convirtió en oro el portero de los pross Robert Green al que se le escurrió el cuero de las manos introduciéndose mansamente en el fondo de la portería. El banquillo inglés se echaba las manos a la cabeza, el estadounidense no se lo creía, “Así es la vida” declaraba Green al finalizar el encuentro.

Y el partido que volvía a estar como al principio, tablas en el umbral de la primera parte. Antes de llegar al descanso y en un arranque de orgullo y pundonor  Glen Johnson estuvo a punto de adelantar a los ingleses tras una gran jugada personal, pero una enorme parada de Tim Howard se lo impidió. Ahora sí el descanso llegaba, pero los focos de las cámaras y las miradas del mundo se dirigían al desgraciado protagonista del primer tiempo.

La segunda parte comenzó con novedades, y es que Capello introducía a Carragher para sustituir al lesionado Ledley King, un gran central al que las lesiones musculares le han estado minando ostensiblemente en este último año, veremos si podrá seguir jugando en el mundial.

Y comenzaron avisando los pross , fue Frank Lampard con uno de sus clásicos disparos desde larga distancia quien volvió a probar a Howard, que despejó a córner con dificultades, y tres minutos después fue Emile Heskey quien se quedó mano a mano frente al portero norteamericano pero de nuevo el guardameta del Everton le ganó la partida, salvando los muebles para su equipo.

Inglaterra volvió a hacerse dueña del esférico, pero el marcador obligaba a ir a por el partido y eso pasaba por adelantar las líneas, lo que propició que Estados Unidos se encontrase como pez en el agua en este segundo tiempo, soltando contragolpes que pudieron ser devastadores para los intereses británicos. Y es que la ocasión más clara del partido para los americanos llegó a diez minutos del final, Altidore en una enorme  demostración de fuerza y potencia, le ganó la partida en carrera a Carragher quedándose solo ante Green, el fuerte disparo del americano fue repelido a duras penas por Green y posteriormente por el poste derecho de la meta inglesa. Ahí se le escapó el partido a Estados Unidos, Capello resoplaba en el banquillo.

Ya en el tramo final Inglaterra tuvo la última del encuentro con un trallazo de Rooney a media altura desde 30 metros que se escapó a escasos centímetros de la escuadra de Howard, ahí murió el mejor encuentro del mundial hasta ahora, por fútbol y por la intensidad del mismo. La pena es que mañana ni Gerrard, ni Johnson ni Donovan ni Altidore acapararán las portadas de los diarios del planeta fútbol, esa “suerte” irá para Robert Green, al que le espera un calvario después de semejante error, Capello deberá gestionar bien el tema para no desestabilizar al grupo, pero por el momento su portero será el centro de las miradas en todo el mundo. Así es la vida, amigo Green.