"La guerra como producto informativo"

Una de las conferencias de la que pudimos disfrutar, el jueves 17 de mayo, fue “La guerra como el producto informativo”, impartida por el doctor Francisco Egido. Trataba sobre el caso de Afganistán, y el doctor afirmó “por culpa de los medios tenemos una opinión formada sobre la guerra, pero nadie sabe con certeza lo que realmente pasa”.

Carla Chaverri y Ana Martínez / Foto: Ana Martínez

 

 

 

 

 

 

 

El producto informativo de una guerra se divide, según el Doctor Egido en  medios de comunicación tratados como empresas informativas, el corresponsal de guerra y la agencia setting.

El primero de los casos se tratan así ya que su motor es la rentabilidad que producen, aunque podemos dividirlas en dos tipos, privadas y públicas. Las privadas son las que realmente necesitan rentabilidad, sin embargo para las públicas no es su principal objetivo. Las empresas saben que la guerra vende, así que es una cuestión de prestigio, tiene un valor: la precariedad de los periodistas. Interesa al público y así fideliza su audiencia.

En los periodos de entre guerra, cuando la guerra es eminente pero no se sabe cuando comenzará, los medios que ya han desplazado ahí su equipo  y tienen que rentabilizarlo, y la forma es agradando a su audiencia. Los medios se inventan una guerra virtual donde la clave es el hecho de que el producto que llega a los espectadores no sea demasiado desagradable para que así las masas no se revelen contra los gobiernos, es decir, crean una imagen moral.

Por último el corresponsal de guerra, está influido por la imagen del cine, aunque si es verdad que está sometido a duras condiciones. Puede optar a dos puntos de vista, por una parte limitarse a informar solo sobre lo que ve, o puede enunciar lo que está ocurriendo. Lo importante de esta profesión es ser precavido, ya que desde 1980 son nueve los corresponsales españoles que murieron en la guerra.

Una vez que el periodista está en la batalla, puede adoptar diferentes posturas: puede ir por libre, buscándose la vida; cubrir la guerra desde el otro bando; están los llamados periodistas empotrados, su nombre se debe a que se encuentran dentro de la unidad militar para ser capaces de llegar a todas las zonas, aunque tienen problemas con la movilidad y la objetividad, son limitadas, y por último se encuentran los citizen journalist, es gente normal con su propio teléfono móvil, no gustan a los gobiernos ya que no se les puede controlar.

En cuanto a la Agenda Setting se habla de la capacidad de influencia de los medios informativos sobre la humanidad, son los temas que preocupan a la gente. Los medios seleccionan los temas que les interesan, convirtiéndose éstos en los más importantes para los ciudadanos, que piensan y forman opiniones respecto a lo que reciben.

 También trató el tema de tema de “libertad duradera”, en el que tras el 11-S todos esperaban la respuesta de Estados Unidos y aliados. En nuestro país, aunque ocurrían importantes acontecimientos, sus portadas fueron decreciendo en cuanto el tema de Afganistán y se fueron centrando poco en Irak. El problema era que la mayoría de las noticias eran de agencias, no tenían un corresponsal que les informara de lo que ocurría.